domingo, 28 de junio de 2015

SOLO TRES RENGLONES, NUNCA MÁS DE TREINTA PALABRAS, PERO MUYYYYYYYYYYYYYY BIEN COPIADAS, CON MUCHO PLACER Y EFICIENCIA, NO MÁS DE TREINTA O CUARENTA DÍAS.

. Por ejemplo, si tengo en mis manos un PERIÓDICO DE PAPEL y estoy leyendo una noticia, presupongo un contenido porque conozco qué información se da en el titular, qué son las entradillas, sé que las imágenes ilustran algún aspecto de la noticia y todo ese conocimiento previo me permite inferir parte del contenido. También sé qué puedo encontrar en un periódico y qué en otro porque conozco la línea editorial y ello me permite hacer una lectura crítica. Lo mismo podría aplicarse a unas instrucciones o a una novela. Sé, además, que en unas instrucciones no podría encontrar un «había atado» porque los tiempos verbales que rigen en las instrucciones son unos y no otros. En definitiva, cuando me enfrento a un texto movilizo muchos aprendizajes imprescindibles para comprenderlo. Todos estos aspectos han de conocerlos nuestros hijos. Es tarea de la escuela enseñarlos, pero también nuestra como padres hacérselos ver, dar visibilidad a lo que nosotros, lectores expertos, conocemos. Se trata de hacer preguntas cuando leemos con ellos como ¿qué crees que dirá? ¿Cómo es que en una receta no dice he mezclado sino mezcla omezclese mezcla o mezclar? O jugar con el lenguaje empezando una noticia con un «Había una vez…» para que se rían y nos digan por qué así no empiezan las noticias. Si hacemos visibles actos cotidianos en los que la lectura, y la escritura están presentes, estaremos ayudándoles a comprender. Estaremos ayudándoles a pensar y a crecer.

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